Mantener una distancia y postura correcta
son muy importante a la hora de visualizar cualquier videojuego.
Mojar o empapar los ojos de manera
frecuente, mientras estés jugando videojuegos, para que estén hidratados y sufrir menos daños.
Jugar en habitaciones con buena
iluminación para que el esfuerzo de los ojos sea menor.
Al igual que en los libros o en las
películas, hay juegos recomendados para cada edad. Un símbolo, denominado PEGI,
indica la edad recomendada para jugar a cada uno.
Cuando los niños son aún pequeños es
preferible que jueguen en familia, además de con amigos. Compartir con ellos
habilidades, progresos y enseñarles un buen uso.
El niño debe saber que debe cumplir con sus tareas y
colaborar en casa antes de iniciar una partida. Para ellos lo ideal es fijar
unas reglas de juego y que sean los padres quienes fijen en qué momento pueden
encender la consola.
Limitar el tiempo de juego. Es recomendable marcar pautas en el tiempo para hacer descansos cada media hora. Cada persona puede verse afectada de forma diferente, por lo que es importante hacer descansos más frecuentes.
Se debe acudir al optometrista en caso de sentir algún tipo de malestar al exponerse a videojuegos, porque es probable que exista alguna deficiencia visual.
Aprende a ganar y perder.
Alégrate de las victorias de tus contrincantes y aprovecha la oportunidad para
aprender de ellos.
Cuidado, la adicción a los videojuegos puede afectar a los individuos a nivel biológico, personal y social, pues el adicto puede presentar daño neuronal, obesidad, depresión, bajo rendimiento académico y aislamiento.
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